La glucosa en ayunas es normal entre 70 y 99 mg/dL (3,9–5,5 mmol/L). Entre 100 y 125 mg/dL se habla de glucosa basal alterada, una forma de prediabetes, y a partir de 126 mg/dL confirmado en dos análisis el criterio es de diabetes. Un solo valor alto no basta para un diagnóstico.
| Categoría | Valor de referencia |
|---|---|
| Normal | 70–99 (3,9–5,5 mmol/L) mg/dL |
| Glucosa basal alterada (ADA) | 100–125 (5,6–6,9 mmol/L) mg/dL |
| Criterio de diabetes (repetido) | ≥ 126 (≥ 7,0 mmol/L) mg/dL |
| Baja | < 70 (< 3,9 mmol/L) mg/dL |
Los rangos varían según el laboratorio: fíjate en el intervalo de referencia de tu informe. Algunos laboratorios españoles ponen el límite superior en 110 mg/dL. Para pasar de mmol/L a mg/dL se multiplica por 18.
Es el azúcar que hay en la sangre después de al menos 8 horas sin comer. En el informe puede aparecer como glucosa, glucosa basal o, en informes de hospitales catalanes, Srm-Glucosa (glucosa medida en suero).
En ayunas, el nivel depende sobre todo de cómo el hígado libera glucosa y de cómo la insulina la mantiene a raya. Por eso es una de las primeras pruebas que se usan para detectar alteraciones del azúcar, antes incluso de que haya síntomas.
En adultos, el valor normal va de 70 a 99 mg/dL. La Asociación Americana de Diabetes (ADA) fija en 100 mg/dL el inicio de la glucosa basal alterada; la OMS, en cambio, lo sitúa en 110 mg/dL. Por eso verás laboratorios españoles con un intervalo de referencia de 70–110 mg/dL y otros de 70–100 mg/dL: los dos criterios existen.
Si tu informe está en mmol/L, multiplica por 18 para obtener mg/dL. Así, 5,6 mmol/L son unos 100 mg/dL y 7,0 mmol/L son 126 mg/dL.
Una glucosa en ayunas entre 100 y 125 mg/dL indica que el cuerpo empieza a regular el azúcar con más esfuerzo. No es diabetes, pero sí una señal de riesgo aumentado de desarrollarla en los próximos años, y también de riesgo cardiovascular.
Lo habitual es que el médico la confirme con una segunda analítica y la complemente con la hemoglobina glicosilada (HbA1c), que refleja el promedio de azúcar de los últimos tres meses. A veces pide también una curva de glucosa (sobrecarga oral).
La glucosa en ayunas es un dato sensible a las circunstancias del día. Antes de preocuparte por una cifra límite, repasa si pudo influir alguna de estas situaciones:
Ante una glucosa basal alterada, lo que más ayuda según las guías son los cambios de estilo de vida: perder algo de peso si sobra, moverse a diario, reducir bebidas azucaradas y harinas refinadas, y dormir bien. Tu médico de cabecera decidirá con qué frecuencia repetir la analítica.
Si también tienes la tensión alta, el colesterol elevado o antecedentes familiares de diabetes, el médico lo tendrá en cuenta para valorar el riesgo global.
Cualquier glucosa en ayunas igual o superior a 100 mg/dL merece comentarse en la siguiente visita. Busca atención el mismo día, o llama al 112 si te encuentras mal, si:
Información contrastada con:
No hace falta descifrar las cifras: haz una foto del informe y la app te explica «Glucosa en ayunas» y el resto en palabras sencillas: qué está normal y a qué prestar atención.
App StoreGoogle PlayVersión webEntre 70 y 99 mg/dL (3,9–5,5 mmol/L) en adultos. Algunos laboratorios españoles aceptan hasta 110 mg/dL siguiendo el criterio de la OMS; fíjate en el intervalo de tu informe.
Está en la zona de glucosa basal alterada, que es una forma de prediabetes. No es diabetes, pero conviene confirmarla con otra analítica y una hemoglobina glicosilada, y revisar hábitos con tu médico.
Está justo en el límite: para la ADA, 100 mg/dL ya es glucosa basal alterada, mientras que para la OMS sigue siendo normal. Un valor aislado así merece repetirse más adelante, sin alarma.
Es una glucosa en ayunas entre 100 (o 110) y 125 mg/dL. Indica un riesgo mayor de diabetes y de problemas cardiovasculares, y es el momento en que los cambios de hábitos tienen más efecto.
No con un solo análisis. El criterio exige confirmar 126 mg/dL o más en otro día, o que otra prueba, como la HbA1c de 6,5 % o más, lo respalde. El diagnóstico lo hace tu médico.
Este material es solo informativo, no constituye un informe médico y no sustituye la consulta con un profesional. Los valores de referencia dependen del laboratorio y del método: guíate por el rango que aparece en tu propio informe. La interpretación final la hace el médico.