El hemograma cuenta y mide las células de la sangre en tres grupos: la serie roja (hematíes, hemoglobina y sus índices), la serie blanca (leucocitos y su fórmula) y las plaquetas. Sirve para detectar anemia, signos de infección o inflamación y alteraciones de la coagulación, pero no mide la glucosa, el colesterol, el hierro ni la función del hígado o del riñón.
| Categoría | Valor de referencia |
|---|---|
| Hemoglobina, mujeres | 12,0–15,5 g/dL unidades de cada fila |
| Hemoglobina, hombres | 13,5–17,5 g/dL unidades de cada fila |
| Hematíes, mujeres / hombres | 4,0–5,2 / 4,5–5,9 x10E12/L unidades de cada fila |
| Hematocrito, mujeres / hombres | 36–46 % / 40–52 % unidades de cada fila |
| VCM (tamaño del hematíe) | 80–100 fL unidades de cada fila |
| Leucocitos, adultos | 4,0–11,0 x10E9/L unidades de cada fila |
| Plaquetas, adultos | 150–400 x10E9/L unidades de cada fila |
Los rangos varían según el laboratorio: fíjate en el intervalo de referencia de tu informe. x10E9/L y x10E3/µL dan el mismo número.
El hemograma es la prueba más pedida en España: casi cualquier analítica de rutina lo incluye. Un analizador automático cuenta las células de una muestra de sangre recogida en tubo de tapón morado (EDTA) y mide su tamaño y su contenido de hemoglobina. El resultado ocupa normalmente el primer bloque del informe, con quince a veinticinco líneas.
Esas líneas se agrupan en tres familias. Leerlas por familias, y no una a una, hace que el hemograma se entienda mucho mejor.
Los hematíes llevan el oxígeno gracias a la hemoglobina que contienen. La hemoglobina es el dato principal para saber si hay anemia; el número de hematíes y el hematocrito (el porcentaje de sangre que ocupan) la acompañan.
Los índices describen cómo son esos glóbulos rojos, y ayudan a orientar la causa si la hemoglobina está baja:
Los leucocitos son las células defensivas. El hemograma da su número total y, en la llamada fórmula leucocitaria, el reparto entre cinco tipos: neutrófilos, linfocitos, monocitos, eosinófilos y basófilos, en porcentaje y en valor absoluto.
El total orienta sobre si hay infección, inflamación o estrés físico; el reparto ayuda a afinar. Por ejemplo, los neutrófilos suelen subir en infecciones bacterianas y los eosinófilos en alergias. Para leer bien esta parte, mira siempre el valor absoluto y no solo el porcentaje.
Las plaquetas taponan las pequeñas heridas y ponen en marcha la coagulación. El hemograma da su número y el volumen plaquetario medio (VPM), que indica su tamaño.
Un recuento algo bajo puede ser un artefacto: en algunas personas las plaquetas se agrupan en el tubo con EDTA y el aparato cuenta menos de las que hay (pseudotrombopenia). Si el informe lo menciona o el médico lo sospecha, se repite en otro tipo de tubo.
Es una prueba muy útil, pero tiene límites. Un hemograma normal no dice nada sobre estos aspectos, que se miden en la bioquímica o en pruebas específicas:
Un valor ligeramente fuera de rango en el hemograma es frecuente y a menudo no tiene importancia, pero el médico debe valorarlo. Pide atención urgente si los resultados se acompañan de:
No hace falta descifrar las cifras: haz una foto del informe y la app te explica «Qué mide el hemograma» y el resto en palabras sencillas: qué está normal y a qué prestar atención.
App StoreGoogle PlayVersión webPor sí solo no diagnostica enfermedades, pero detecta alteraciones que orientan: anemia, signos de infección o inflamación, alergias, plaquetas bajas o altas. A partir de ahí el médico decide qué otras pruebas pedir.
No es una prueba para detectar cáncer. Algunas enfermedades de la sangre, como las leucemias, sí pueden alterar el hemograma, pero la mayoría de tumores no lo cambian. Un hemograma normal no descarta otras enfermedades.
Para el hemograma en sí no hace falta, porque la comida apenas lo modifica. Sin embargo, suele pedirse junto con glucosa o lípidos, que sí requieren ayuno, así que sigue las indicaciones de tu cita.
El hemograma cuenta y describe las células de la sangre. La bioquímica mide sustancias disueltas en el suero, como la glucosa, el colesterol, la creatinina o las transaminasas. Son partes distintas de la analítica y se leen por separado.
Que los glóbulos rojos son más pequeños de lo habitual. Lo más frecuente es que se relacione con falta de hierro, aunque también ocurre en rasgos talasémicos hereditarios. El médico lo interpreta junto con la hemoglobina y la ferritina.
Este material es solo informativo, no constituye un informe médico y no sustituye la consulta con un profesional. Los valores de referencia dependen del laboratorio y del método: guíate por el rango que aparece en tu propio informe. La interpretación final la hace el médico.