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Cómo funciona tu análisis · 01

El viaje de tu tubo de sangre

Te sacan sangre, y horas después tienes una hoja con treinta números. Entre una cosa y otra, tu tubo pasa por una centrífuga, por una máquina que cuenta células una a una y por un rayo de luz. Sigámoslo paso a paso.

Ponyatno · 19 de octubre de 2026 · vídeo de 1 min 30 s

El color del tapón no es decoración

Dos tubos de sangre: uno con tapón morado y sangre líquida, otro con tapón amarillo donde la sangre se coagula.
Dos tubos de sangre: uno con tapón morado y sangre líquida, otro con tapón amarillo donde la sangre se coagula.

Cada color de tapón indica qué lleva el tubo por dentro. El morado (o lila) contiene EDTA, una sustancia que impide que la sangre se coagule: la sangre sigue líquida y las células quedan intactas para contarlas. Es el tubo del hemograma.

El amarillo (o dorado) hace lo contrario: lleva un activador de la coagulación y un gel separador. Aquí interesa que la sangre coagule, porque lo que se analiza es la parte líquida que queda, el suero: glucosa, colesterol, hierro, hormonas y muchos más valores.

Hay más colores —azul claro para la coagulación, gris para algunas determinaciones de glucosa—, y por eso a veces te sacan varios tubos en el mismo pinchazo.

Una etiqueta, y nadie vuelve a escribir tu nombre

Antes de salir del centro de extracción, cada tubo recibe una etiqueta con código de barras. A partir de ese momento las máquinas del laboratorio leen el código y saben de quién es la muestra y qué pruebas le tocan, sin que nadie copie datos a mano: es una de las formas de evitar errores de identificación.

La centrífuga: suero, gel y coágulo

Rotor de una centrífuga visto desde arriba, girando con seis tubos.
Rotor de una centrífuga visto desde arriba, girando con seis tubos.

El tubo amarillo espera unos 30 minutos a que la sangre coagule y entra en la centrífuga. Allí gira unos diez minutos con una fuerza de alrededor de mil veces la gravedad (las condiciones exactas dependen del tipo de tubo y las indica el fabricante).

Lo más pesado —las células atrapadas en el coágulo— se va al fondo. El gel, de densidad intermedia, sube y forma una barrera. Y arriba queda el suero, un líquido amarillento y transparente: es la muestra en la que se mide la bioquímica.

Tubo después de centrifugar: suero amarillo arriba, una capa de gel y el coágulo rojo abajo.
Tubo después de centrifugar: suero amarillo arriba, una capa de gel y el coágulo rojo abajo.

Cómo una máquina cuenta millones de células

Células pasando una a una por un orificio; cada paso produce un pulso en la gráfica y el contador aumenta.
Células pasando una a una por un orificio; cada paso produce un pulso en la gráfica y el contador aumenta.

El tubo morado va al analizador de hematología. La máquina toma una gota diminuta, la diluye en un líquido que conduce la electricidad y la hace pasar por un orificio de apenas unas decenas de micras, del grosor de un pelo.

Cada célula que cruza el orificio desplaza un poco de líquido y altera la corriente eléctrica durante un instante: un pulso, una célula. Contando pulsos se sabe cuántas células hay, y por la altura de cada pulso, de qué tamaño son. Es el principio Coulter, descrito en los años cincuenta, y los analizadores lo aplican a miles de células por segundo. Para distinguir los distintos tipos de glóbulos blancos, muchos equipos añaden además un láser que mide cómo dispersa la luz cada célula.

De ahí salen valores como el número de glóbulos rojos, el VCM (su tamaño medio) o las plaquetas. En un solo milímetro cúbico de sangre de un adulto hay del orden de cinco millones de glóbulos rojos (el rango exacto depende del sexo y del laboratorio).

Un cubo de un milímetro cúbico con el texto: aproximadamente 5 000 000 de glóbulos rojos.
Un cubo de un milímetro cúbico con el texto: aproximadamente 5 000 000 de glóbulos rojos.

La luz que convierte la glucosa en un número

Una lámpara envía un haz de luz a través de una cubeta con reactivo y suero hasta un detector.
Una lámpara envía un haz de luz a través de una cubeta con reactivo y suero hasta un detector.

Con el suero se usa otro método: la fotometría. El suero se mezcla con un reactivo que reacciona con una sola sustancia —por ejemplo, la glucosa— y cambia cómo la mezcla absorbe la luz.

El aparato hace pasar un haz de luz por la mezcla y mide cuánta llega al otro lado. Cuanta más glucosa, más luz se absorbe, y esa diferencia se convierte en un número: 92 mg/dL, por ejemplo. Lo mismo, con otros reactivos, sirve para el colesterol, la creatinina o las enzimas del hígado.

Antes de salir: alguien lo revisa

Ningún resultado sale solo de la máquina. Cada día el laboratorio analiza controles de calidad —muestras con valores conocidos— para comprobar que sus equipos miden bien, y un especialista revisa y valida los resultados antes de enviarlos. En los laboratorios acreditados, todo esto sigue normas como la ISO 15189.

Y así llega a ti: una hoja de números

Informe de laboratorio con cinco valores; la ferritina aparece marcada con un asterisco.
Informe de laboratorio con cinco valores; la ferritina aparece marcada con un asterisco.

Lo que te llega es una tabla: nombres técnicos, números, unidades, rangos de referencia y algún asterisco. Cada valor tiene detrás todo este viaje, pero en la hoja no se explica qué significa.

Para eso está Ponyatno: haces una foto o subes el PDF de tu informe y te explica cada valor con palabras claras —qué mide, si está dentro del rango de tu laboratorio y qué conviene comentar con tu médico—. No da diagnósticos: para eso está tu médico.

¿Y tu informe? Ponyatno te lo explica

Haz una foto o sube el PDF de tu análisis: cada valor, explicado con palabras claras, con el rango de tu laboratorio y lo que conviene comentar con tu médico.

Preguntas frecuentes

¿Por qué me sacan varios tubos en un mismo análisis?

Porque cada tubo lleva un aditivo distinto según las pruebas: el morado (EDTA) evita la coagulación para contar células; el amarillo (con gel) deja coagular para obtener suero para la bioquímica; otros colores sirven para la coagulación o para algunas determinaciones concretas.

¿Qué es el suero?

Es la parte líquida de la sangre que queda después de que coagule y se centrifugue. Es amarillento y en él se miden la glucosa, el colesterol, el hierro, las hormonas y muchas otras sustancias.

¿Cómo cuenta la máquina los glóbulos rojos?

Hace pasar las células una a una por un orificio muy fino con corriente eléctrica. Cada célula produce un pulso: contando pulsos se obtiene el número de células, y por la altura del pulso, su tamaño (principio Coulter).

¿Por qué el resultado tarda horas si las máquinas son tan rápidas?

Porque la muestra tiene que llegar al laboratorio, esperar a coagular en algunos tubos, centrifugarse, pasar por varios analizadores y ser revisada por un especialista. Muchos resultados rutinarios están el mismo día o en uno o dos días.

Fuentes

En la guía de análisis

Más de la serie

Contenido divulgativo: explica cómo funciona tu cuerpo y tus análisis, no interpreta casos concretos. Para tu caso, consulta con tu médico.